07 mayo 2008

¿Y yo mami? ¿y yo?

Bueno, el tíulo no ofrece una idea cabal de lo que quiero transmitir: una sensación de sorpresa. No acabo de hacerme a la idea de la independencia que Pablo está alcanzando y de cómo deja de ser un bebé a pasos agigantados (en realidad, sigue con pañales ... pero todo llegará).

Se ha vuelto un pillín muy pícaro y en todo momento intenta llevarnos a su terreno ... con una sonrisa que derrite y unos ojitos brillantes y burlones frente a los que nos es imposible negarnos. Ha empezado a comprender que ¡puede mentirnos! Por ejemplo, ayer se negó a hacerse la foto de ¡la orla! ¿? según nos dijeron sus profesoras, pero anoche él nos aseguraba que "ya la´echo, mami, ya´stá", e intentaba convencernos de que no era necesario hacerla de nuevo. Todo eso con una mirada que desmentía totalmente sus palabras.

También ha empezado a exigir que lo tengamos en cuenta en todas nuestras acciones y que tiene derecho a participar en cualquier tarea que emprendamos.

Claro está que se trata de una ayuda bastante torpe. De hecho, teniéndolo al lado es prácticamente imposible hacer nada que requiera alguna dosis de complejidad. Más vale hacer esas cosas antes de que salga de la guardería, o luego, cuando se duerma (siempre que el cansacio nos permita una tregua). En cuanto a las tareas menores, su ejecución es variable: posibles pero con incidentes. Quizás por eso me estoy acostumbrando a poner la lavadora cuando duerme (en otro caso, puedo tardar bastante en hacerlo .... o sea, yo sacando la ropa del cesto de almacenaje y llevándola a la lavadora, mientras él, al mismo tiempo pero en sentido inverso, pues procede a sacarla de la lavadora y llevarla al cesto ... ). Y no puedo decirle nada porque se siente realmente ofendido. Me pone ojitos de cordero degollado y dice "¿y yo mami? ¿y yo?" Lo que en ese contexto quiere decir que él también tiene derecho a participar en la labor. ¡Lástima que cuando aprenda a hacerlo bien, ya no querrá!

Y esta extraña participación de su parte se repite prácticamente en todo.

Ahora mismo, para él no se trata tan solo de imitar, sino de participar, y sobre todo de ganar "batallas" frente a nosotros y de hacerlo por su sola voluntad. ¡Y algunas las gana! Por ejemplo, cuando hago una tortilla, él es el encargado de cascar los huevos (bueno, más bien de estrellarlos con la palma de la mano abierta en el plato ... ) porque he tenido que ceder ante su insistencia y nombrarlo "gran cascador de huevos de la república Ik. de mi casa". Es más, como vea una tortilla en cuya elaboración él no haya colaborado, la arma seguro (¡¡¿y yo mami?!! ¡¡¡¡y yo?!!!!!!).
O si estiro el edredón sobre mi cama, viene corriente al grito de guerra de "¿y yo mami? ¿y yo?".

Y así en todo. El resultado es que me río de las revistas de decoración que nos insisten en tener al menos un espacio con "glamour" y a salvo de los niños. ¿Qué glamour? Como no sea el de la decoración jugueteril y guarreril ..... ¿Por qué nadie me avisó en los foros, ya no sólo de que sería imposible peinarlo, sino de que su cabeza se iba a convertir en un surtidor de tierra y piedrecitas que son imposibles de quitar salvo rapándolo? Por cierto, que un día de éstos, lo hago, palabra. Para explicarme mejor diré que su juego favorito en el patio es coger la pala de arena .... y tirar el contenido hacia arriba, en vertical y sobre su cabeza. Como resultado, yo ya no sé si me han sustituido el parqué por gotelé o si a mi colchón le han salido granos.

Por otra parte, ahora estoy en proceso de compra de colchas y otros adminículos destinados a cubrir sofás, mesas y todo aquello que Pablo pueda pintar. Porque se ha aficionado a poner su mano sobre un papel (o sobre lo que se tercie) y a esbozar la silueta de su mano con una de falta de coordinación realmente tierna. La precisión deja mucho que desear, y los muebles que sirven de apoyo al papel se me están quejando.

¿Qué más? Pues hay más, mucho más .....

Conseguimos reformar el patio minúsculo que tenemos, quitar algo de cemento, poner piedra natural y construir algunas jardineras. ¡Y llegó la hora de plantar ! Y claro ..... el "¿y yo mami? ¿y yo?" no podía faltar. Le encanta. Imposible trabajar sin asumir por adelantado que el destrozo va a ser importante. Intentaré describirlo lo más gráficamente que pueda. Para empezar, yo suelo hacer un agujero en la tierra, .... seguida de Pablo que ha obtenido otra palita con su cantinela habitual como no podía ser de otro modo, y que va detrás de mi rellenando mis agujeros. Después, en ese agujero suelo poner un poco de abono y enraizador. En realidad, sólo pude conseguirlo en el primer intento plantador. A partir del segundo renuncié a ese orden .... porque me quedé sin ambas cosas que, explicablemente, pasaron a engrosar una maceta. Después, mi plan incluye coger con cuidado la planta de la maceta de plástico (tengo que reconocer que dos han optado por el suicidio inducido por mano etíope-española), la sitúo en el agujero y la relleno de tierra. Mejor dicho, con una mano me dedico a rellenar y con la otra a parar los intentos de Pablo de hacerlo él mismo con las 7 ó 9 extremidades que tiene. ¡Y lo consigue en cuanto me doy la vuelta! Como consecuencia, una planta fue asesinada al sufrir un tirón de un jardinero amateur y pequeñito que decidió que quería hacerlo él y que, por lo tanto, debía empezar de nuevo. Y por último viene lo mejor: el riego. En este asunto, mi hijo ha impuesto su voluntad. Él es el encargado de regar y no admite oposición ninguna.

Todo eso ocurrió este domingo ... y entre perder los nervios y aceptar ese estado de cosas con resignación, opté por esto último seguido de un baño familiar con espuma y sales. ¡Y por una venganza gozosa a las tres horas de agobio plantador en forma de guerra de cosquillas!

Besos

Mamá

24 abril 2008

En la recta final ... de nuevo

Querida hija

Acabamos de abrir una carta de nuestra ECAI. En ella nos notifica que tu expediente ya está en condiciones de ser enviado a Etiopía. Así que entramos en la antepenúltima fase del proceso: esperando la preasignación (si Dios y el IMMF lo quieren).

Leo y releo la carta con una emoción contenida justo el día en el que he estado toda la tarde conferenciando sobre procesos de adopción. La adrenalina la tengo por las orejas ahora mismo y mi mente se cree capaz de realizar cualquier cosa.

A partir de ahora me va a ser muy difícil no soñar despierta y pasarme el tiempo imaginando cómo serás, qué edad tendrás, si ya has visto la luz o todavía no, cómo es tu pelo, si sedoso o encrespado, cuál es la forma de los dedos de tus pies, cómo te llevarás con tu hermano, cómo reaccionará Pablo .... y cómo reaccionaremos nosotros cuando te encontremos, de dónde procederás, cuáles serán las circunstancias de tu abandono (terrible palabra es ésta y qué real), qué problemas encontraremos en tu proceso, cuándo me empezarás a aceptar y dejarás de llorar, cuál será tu carácter, cuántos años estaremos juntos en este mundo, .... cuándo llegarás a casa.

Mamá

El proceso contra Global Infantil

Bueno, la noticia es tan reciente que todavía puede leerse en las news de la barra derecha inferior. Etiopía ha sustituido a Gil Losada al frente del centro que dirige en Addis por un director de su confianza. Y lo ha hecho de forma preventiva y sin esperar al resultado de ningún juicio. Supongo que la noticia será la comidilla en los foros y se detallará en los periódicos. Por ahora el anuncio puede consultarse aquí. Así que a esperar novedades.

Con independencia del resultado de la investigación, creo que la medida preventiva es oportuna. Nadie bajo sospechosa puede encargarse de proteger a los niños supuestamente maltratados. Creo que tiene que defenderse el interés del menor y tutelarlo de forma cautelar, incluso por encima de la presunción de inocencia del maltratador (o sospechoso de serlo). Es cierto que el mal ya estaría hecho si la justicia decidiera al final quitarle la razón a los demandantes. Pero también lo es que la infancia de los niños es un bien excesivamente frágil y que ha de ser socorrido a la mínima sospecha. Por otro lado, el demandando tampoco tiene la patria potestad ni su relación con los niños es tal que pueda defenderse un voto de confianza (destruir un vínculo de paternidad o maternidad siempre será bastante más grave que sustituir a la persona del cuidador, pues lo primero crea tantos daños ha de realizarse con mucha precaución y seguridad).

Global Infantil debería haber tomado la iniciativa y señalado un sustituto temporal como muestra de buena voluntad, para mantener la continuidad del Centro y a la vista de la gravedad de las acusaciones y de la seriedad de los demandantes. En su lugar han tenido que actuar las autoridades etíopes. Y me parece una decisión totalmente adecuada.

Saludos
B.

22 abril 2008

Erase una vez (4) ... La elección de Etiopía y nuestra intensa vida "social-adoptiva"

¿Por qué te fuimos a buscar a Etiopía?

¿Te creerás si te digo que no podía ser de otra forma, que estábamos seguros que era allí donde teníamos que buscarte y no en ningún otro lugar? Pues tienes razón, tienes toda la razón al preguntar ¿cuándo? ¿cuándo empezasteis a estar tan seguros? ¿por qué ese enamoramiento con Etiopía?

El amor con tu país de procedencia nació como nacen todos los amores: a primera vista pero de forma soterrada y persistente. Nos planteamos elegir Etiopía desde que comenzó nuestra caída libre en el pozo sin fondo que es una adopción. Desde el día cero en que comenzó la cuenta atrás de los trece meses; es decir, en la reunión informativa con la Comunidad de Madrid. Allí recibimos cierta documentación que incluía una pequeña lista de países y sus requisitos con los que la CAM tenía experiencia. Y Etiopía, que hasta entonces no había aparecido en nuestras conversaciones, empezó a hacer acto de presencia. Nos llamó la atención porque era el único país africano entre los señalados en esa lista donde nosotros cumplíamos todas las condiciones. Además el nombre ya sonaba atractivo y lleno de promesas: Etiopía. La cuna de muchas historias bíblicas y el país del Valle del Rift.

Fue entonces cuando empezó a crecer en nosotros un sentimiento enraizado acerca del país de tu origen. Y se hizo tan fuerte que ni siquiera consideramos seriamente cambiar de país cuando, algunos meses después, aparecieron momentos de incertidumbre sobre lo que iba a pasar con el proceso de adopción en Etiopía (al cerrar durante casi medio año la única vía posible para la mayor parte de los españoles que residíamos fuera de Cataluña). En ese momento cualquier cambio de elección nos hubiera desgarrado. Porque tenías que estar en Etiopía, aunque tu padre fingiera buscar otras posibilidades (una ficción que no engañaba a nadie porque siempre me planteaba otros países ¡resaltando sus inconvenientes!).

De todas formas, y aunque salimos de la reunión con el nombre de tu país de nacimiento en la cabeza, quisimos hacer las cosas de forma metódica (supongo que estas alturas ya nos conoces ¿no?). Así que empezamos a recopilar toda la información sobre adopción internacional que pudimos encontrar en CORA (una federación de asociaciones de padres adoptivos totalmente fiable y recomendable para dar los primeros pasos en este mundo) y nos encerramos en casa a leerla. Tu padre y yo nos pasamos esos días retirados del mundo, analizando por turnos esos papeles para darles una puntuación personal y poder compararla. Descartamos un gran número de países, bien porque no cumplíamos los requisitos o bien porque no estábamos dispuestos a conocerte y recogerte muchos meses más tarde dejándote solo en un orfanato. O también porque el procedimiento no nos inspiraba confianza o porque alguno de nosotros tenía alguna reticencia contra ese país. Al final, nos quedó una lista de quince países donde Etiopía estaba en primer lugar. Una lista que en realidad era un tanto artificial porque todavía incluíamos algunos que nos resistíamos a descartar aunque ya los sabíamos imposibles (por ejemplo, la India, donde el proceso podía alargarse tanto que lo hacía impracticable para nosotros).

INTENSA VIDA SOCIAL

El siguiente paso fue contactar con familias adoptivas. Y en principio pensamos en hacerlo con los tres países ganadores de nuestro pequeño “concurso”. Buscábamos aprender algo más y tener algún conocimiento práctico. Así que me di de alta en tres foros de padres adoptivos ..... pero me podía haber ahorrado dos de ellos, porque desde el primer día fue evidente que sólo tendríamos espacio para Etiopía. No sé porqué, pero no participé en ninguno de los otros dos. Diez días después de nuestra reunión en Gran Vía entrábamos en contacto con un tejido de relaciones personales y sociales que nos tendrían prácticamente absorbidos durante varios años. Y hablo en pasado porque cada momento de la vida tiene su tiempo, y el que voy a describirte a continuación ya ha pasado para nosotros. El proceso de tu hermana está funcionando oon la experiencia acumulada contigo y el motor que ahora nos impulsa es la necesidad de racionalizar nuestro poco tiempo y de centrarnos en otros aspectos de nuestra vida en familia.

Pero siguiendo con la historia, tengo que reconocer que aquel click que nos dio de alta en el foro de padres, resultó ser decisivo en la formación de nuestra familia e influyó mucho en todos los demás aspectos de nuestro tiempo. Empezó nuestra era “foro”. Y curiosidades de la vida, eso fue justo después de terminar la luna de miel. Creo que empezamos a dejar de ser "pareja", para comenzar a convertirnos en "padres".

Pocas semanas más tarde de aquel primer contacto, ya estábamos absolutamente sumergidos en la vida forera. Y un sábado de centros comerciales nos citamos con los primeros niños etíopes que conocimos: Juan, el segundo niño etíope en llegar a España (por lo visto ya había venido uno a Baleares algunos años antes) y Meseret, una preciosidad sabedora de su encanto y con un nombre muy evocador (el fuego sobre el que se construye un hogar). Eran los hijos de Y. y E., una pareja que pasó unos meses en Etiopía por trabajo y que adoptó a Juan gracias a la intermediación del traductor de su empresa; un etíope-cubano que luego se hizo bastante famoso en la comunidad adoptiva por su intervención en las adopciones por protocolo público. Fue una suerte y un gran impulso que la primera familia que conociéramos fuese también aquella que había posibilitado la apertura de España a la adopción (entre sus dos procesos, su labor divulgativa fue extraordinaria; muchas familias deben su información al foro que los de su entorno crearon, y los responsables de varias ECAI les deben ese primer contacto con Etiopía, empezando por la que durante muchos meses fue la única ECAI, y siguiendo por la gallega o por la primera madrileña).

Varias familias adoptivas habían seguido su ejemplo de una forma muy cercana y por esta razón, existían vínculos de amistad entre ellos. Pero nosotros lo ignorábamos todavía, así que habíamos concretado otro encuentro con unos amigos suyos en el parque Juan Carlos I ¡al día siguiente! Se trataba de E. y J., con sus hijas Ana y Paula. La pequeña, Ana, de origen etíope, llevaba el nombre que siempre me ha cautivado y tenía el rostro con más carácter que yo recordara haber visto en un niño. Naturalmente, era un carácter etíope. Pero entonces no lo sabía.

Ambos fueron unos encuentros entrañables, con pequeñas anécdotas que recordamos con cariño (por ejemplo, se nos hizo muy patente lo novatos que éramos cuando asistimos a una vomitona voluntaria de Mese que nos dejó literalmente sin palabras, ¡o cuándo pisamos por primera vez en nuestra vida de pareja un Burger King! … era apropiado para un encuentro con niños pero a nosotros ¡nunca se nos hubiese ocurrido proponerlo!)

Pero sobre todo, recuerdo algo que nos emocionó: el padre de Ana nos hizo fotos ¡con sus hijas! Nosotros no nos habíamos atrevido a llevarnos la cámara, aunque yo me moría de ganas de hacer algunas. Las cuatro que me envió me parecieron un regalo precioso. En ellas se nos ve la cara de alelados y felices que debíamos tener ¡aunque la discreción de los adultos que conocimos entonces les impidiera decir nada al respecto!

La repercusión de estos dos encuentros fue tan decisiva en nosotros, que he llegado a pensar que nos proporcionó la fuerza que necesitamos más tarde cuando empezó la incertidumbre con la adopción en Etiopía.

EL MAL DESTINO DEL PROTOCOLO PÚBLICO

La voz de alarma saltó un viernes en la primera reunión que hicimos en Bobadilla del Monte con otras familias en proceso de adopción (allí conocimos a Pilar, que luego nos acompañó en nuestra aventura en Addis, y a Sonia y a Marcos, que desde entonces son los más fieles en este camino).

El encuentro fue abierto a todas las personas del foro y se celebró en el chalet de una de esas familias. La propietaria tenía un contacto que le advirtió de la mala nueva: se iban a cerrar las adopciones por protocolo público (es decir, sin intermediación de ECAI, pero con la orientación de las instituciones públicas). El lunes siguiente saltó la alarma en los foros ..... y resultó ser cierta.

He escrito mucho acerca de la adopción por protocolo público. Inicialmente fue nuestra elección, tanto por responsabilidad como por ética de costes (la creación y mantenimiento de una ECAI nos parecía excesiva e incluso superflua). Por otro lado, entonces nos sentíamos suficientemente maduros y preparados como para responsabilizarnos de todos los pasos de nuestro proceso de adopción, incluso con más dedicación y mesura que terceros desconocidos. ¡Y disponíamos de tiempo para hacerlo y no necesitar a un gestor intermediario! Además, la elección entre las dos vías de adopción estaba configurada como un derecho de los ciudadanos y sólo supeditada a que el país de origen del menor lo permitiera. Y para terminar, la alternativa -la adopción por ECAI- era imposible para nosotros porque la única existente para el país de nuestra elección estaba lejos de los madrileños. ¿Por qué, entonces, acabamos adoptando por ECAI? Dejando de lado el hecho incuestionable de que aparecieron más ECAI, la respuesta es que tanto la elección de ser padres como el serlo en Etiopía, para nosotros fueron decisiones prioritarias frente a la forma concreta de hacerlo.

Pero vayamos por partes. Nuestro proceso de adopción para Etiopía estaba empezando ... y continuó durante aquel verano interminable .... a pesar de los interrogantes sobre su posibilidad (ya te he comentado que no lo dudamos).

Lo que sí hicimos mientras tanto fue aferrarnos a la adopción por protocolo público de alguna forma. Y la única opción que se nos ocurrió fue luchar por el protocolo público en Etiopía uniendo a los padres, sin ser conscientes todavía de que para autoridades y legisladores, los padres somos el eslabón menos importante de todo el proceso. Así nos reunimos un pequeño grupo de personas, casi desconocidas y procedentes de ciudades muy distantes. Y ahí que nos lanzamos, ignorantes de nosotros. Redactamos una carta que firmaron noventa y tantos padres adoptivos de distintas parte de España y la hicimos llegar a diferentes instancias etíopes y españolas. Y a todos los periódicos que se nos ocurrieron... sin ningún resultado ni mención, por otra parte. Desde entonces, desconfío enormemente de la forma que tienen los periodistas de elegir sus cartas al director o sus noticias. La única que nos dio alguna clase de explicación y atendió nuestro nerviosismo fue una mujer, alto cargo del Ministerio de Asuntos Sociales. Meses más tarde envió una representación al país que sirvió para afianzar la acreditación de más ECAI.

¿Institucionalización como garantía frente al descontrol de múltiples adopciones individuales? Realmente no estoy segura, o al menos, no en todos los casos. En mi opinión, la solución más acertada hubiera sido incrementar el control y condiciones sobre las personas que podían actuar como representantes. Regular su función. Pero eso sólo lo podía hacer Etiopía, que en cambio decidió controlar a agencias y exigirles gastos constantes en el país.

Fuese como fuese, durante ese proceso viajamos por diferentes puntos del país recolectado las firmas que nos correspondían (¿quien utiliza el correo si puede utilizar el coche?¡!) y conociendo a más familias adoptivas. Especialmente entrañables fueron los encuentros con las recién venidas Susanita y Fasika, con Helena o de nuevo con nuestros primeros niños.

Pero nuestra vida social no se limitó a "la carta". También fue intensa en otros aspectos.

Conocimos por fin a la nueva moderadora del foro, Celia -y a su malgache-, en un espectáculo de magia de una de las ECAI en formación (era la nueva moderadora tras la "guerra" PP-ECAI, un enfrentamiento con bajas y todo debido a la intensidad emocional que todos descargábamos y a los ataques escritos entre los "representantes" más extremistas de ambos sectores). Y también entramos en contacto con las chicas de Filmax y sus falsas esperanzas de apoyo, sufrimos con el maltrato radiofónico a uno de nuestros amigos catalanes, vivimos en primera persona las vicisitudes de la que sería nuestra ECAI y su acreditación (fue la segunda de toda España), casi ni nos creímos ¡la firma de nuestro contrato!, intentamos enmascarar la ansiedad colaborando con nuestra futura agencia o visitando a nuestros amigos de Barcelona (¡cuánta gente vimos entonces con la sensación de haberlas conocido hacía mucho, mucho tiempo -Mertixell, Guille, Marta, Carine, me acuerdo mucho de ese día-!). Debimos tragarnos la pena de ver como otras familias que nos habían acompañado decidían no angustiarse esperando más y cambiaban de país (en esto de la adopción hay tal incertidumbre, que su decisión fue totalmente razonable... por suerte, la mayor parte ya ha encontrado a sus niños); lloramos, nos enfadamos, nos deprimimos, nos angustiamos y reencontramos la esperanza que nunca perdimos ...

Y por fin pasamos hoja. Recuperamos un poco la cordura y te pusimos en primer lugar de nuestra lista. ... y viajamos a París, de donde es sabido que vienen todos los niños. Nuestro expediente, cuidadosamente elaborado por nosotros, legalizado y vuelto a legalizar, sellado y traducido, viajó a París a por los dos últimos sellos que le faltaban y le esperaban en la Embajada de Etiopía. Y subió a la torre Eiffel con nosotros en un viaje simbólico, solo para tener a París a sus pies. En blanco y negro.

Después de eso, todo vino rodado. Empezamos a tener los primeros encuentros con otras familias de nuestra agencia y a conocer a más amigos de esos que quedan durante mucho, mucho tiempo (los capilla, maría, y algunos otros). Llegó ¡el primer video!, las visitas a la Carlos III, el seguimiento de los primeros padres que volvían de adoptar en Etiopía después de casi medio año de parón....

...... Y por fin, tu imagen. Hasta dos veces me despisté y se me escapó. No conseguí verla. Pero el 2 de marzo ya pudimos estar seguros de que seríamos padres. Padres tuyos y gracias a ti.

TQ
Mamá

PD: Y más, que ya te contaré
(Extracto del diario de Pablo)

AGRADECIMIENTOS

Aprovecho para dar las gracias a la gente que nos acompañó durante alguna parte de esta entrañable aventura que ha sido convertirnos en familia.

Algunos siguen a nuestro lado y otros se han distanciado pero han quedado en nuestro recuerdo: Gracias a Pilar, Sonia y Marcos, Javier y Raquel, Merce, Ignasi y Mertixell, Lucía, Ana, Guille, M José, la otra Sonia, Carmen, Maite, Celia, Yolanda, Esmeralda, Almudena, Carine, Marta, Steffi, Gisela, Ramón, Lourdes y Agustín, Mónica, Jorge y Ana Belén, la otra Maite, Montse, Rocío, Roser, Rosa, Paloma, Jose Luis, Victoria, Paula, Magno, la otra Ana .... y gracias también a aquellos que no nombro.

10 abril 2008

Sandra y Laura

Mis post no tienen demasiadas fotos y a veces resultan cansados de leer porque hay demasiadas letras. O eso al menos es lo que me han dicho algunos amigos. Y reconozco que es verdad. Es parte de mi forma de ser: enrollarme sobre los temas que me gustan. O quizás también sobre los que no me gustan pero logran apasionarme en cada momento.

Para paliarlo por una vez, este post no será largo y sólo ofrecerá dos remisiones. Una, al blog de Sandra y su celebración fotográfica del día de la mujer en Mozambique, donde ella vive. ¿Cómo justifico este enlace? No lo hago, aunque las fotos y videos que tiene a veces me traen recuerdos de Etiopía. Me gusta Sandra y cómo emplea su vida.

El segundo recuerdo es para mi prima Laura, que está acabando su estancia en Bolivia, en el proyecto personal de un sacerdote empeñado en ofrecer un hogar a niños de la calle donde pueden ir a jugar, a compartir y a dormir.

El proyecto se llama OIKIA y trata de ofrecer a estos niños traumatizados en silencio una salida a las drogas para aguantar el paso del tiempo y el transcurrir de sus vidas.

Pero sin olvidarse de que hay algo que necesitan con urgencia, ahora: volver a jugar. Así que, si hago caso a los emails colectivos de Laura ¡se pasan el día de excursión!

Un beso muy fuerte y ánimo, prima, que la vuelta será impactante.


Blanca