No es que me haya propuesto reducir las entradas a una por mes. Simplemente, está ocurriendo así. Por falta de ganas, más que de tiempo. Y las ganas, por falta de descanso. Es lo que tiene la maternidad de dos niños tan movidos, inquietos, saltarines, gritones, guapos, saltarines, embaucadores, curiosos, saltarines, traviesos, saltarines ... y gritones, como los míos
En especial, el bicho de la pequeñaja que parece que le han puesto un muelle dentro que le impide estarse quieta. Esta no tiene ritmo dentro del cuerpo, tiene resortes, como los payasos de las cajas sorpresas, que a la mínima, estallan porque la caja es un recipiente demasiado pequeño para contenerlos. Pues Ana, igual.
Y tiene un peligro ..... Acabamos de perder uno de los dos únicos cuadros que teníamos en el salón. Porque ella decidió ir a investigar el mueble, por detrás de la televisión, en los únicos 50 segundos que decidí tomarme para ir al cuarto de baño a hacer necesidades mayores. Lo prometo. Solo fueron 50 segundos hasta que oi el estruendo del cuadro rompiéndose. Por suerte, no fue el cuadro que trajimos de Etiopía. Más no puedo pedir. Al día siguiente, el bicho me hizo una demostración práctica de cómo pudo suceder. Esta vez llegué a tiempo de salvar el televisor ... Lo que ya no puedo salvar son las paredes. Llenas de lascas, agujeros, manos chocolatadas (debe ser que no les veo la suciedad porque son marrones o que se esconden la pastilla de chocolate en el bolsillo para tocarla antes de subir por las escaleras, porque yo ya no sé qué hacer), piques de juguetes peligrosos. En fin. ¿Qué voy a decir de una cría que ha cumplido dos años oficiales, pero que parece bastante mayor? ¿5 ó 6 años más? Me regaña si no me doy prisa, me trae mis zapatos sin equivocarse (y a su padre los suyos, y a Pablo, ídem); me trae mi bolso; es capaz de repetir cualquier cosa que yo haga aunque solo la haya visto una vez y de refilón (o yo crea haberlo hecho a escondidas); canta en inglés; intenta cambiarse los pañales ella sola (subiendo al baño y tirando el cambiador al suelo, para tumbarse encima, bajarse los pantalones e intentarlo con el pañal -desde hace muchos meses y hasta ese punto que es cuando ya llegamos corriendo para evitar males mayores-); y sabe contar hasta 10 (cosa que su hermano aprendió este año). Yo estoy asustada por el bicho éste .... cualquier día me regaña por no ser buena madre. Eso sí, cada día que pasa, está más cariñosa, guapa .. y cabezona.
En cuanto al otro, el ratón, nombre que se ha merecido por chillador, está cada vez más salvaje. Sí, esa es la palabra. Tengo en casa a dos salvajes. Controlables todavía, pero en estado de puro salvajismo. Lo malo de Pablo es que está aprendiendo cómo tratarme: con las palabras. Quiero que no vea una serie de televisión llamada "Código Lyoko" porque no paran de luchar, al estilo de MazingerZ, pero a lo bestia (y yo me pregunto ¿nuestros padres no tenían ese problema moral?!). Pero no consigo prohibírselo sin ponerme en evidencia. El muy ratón va y me dice: "Pero mamá, ¡si son buenos! ¿no ves que encuentran problemas y se dedican a resolverlos? ¿no ves? ¡hay problemas y los resuelven!" Y claro, como es cierto, pues me quedo sin argumentos. Al final, lo único que funciona es lo de siempre: "no, porque no, y porque lo digo yo".
De todas formas, y como dice mi medio limón, los niños hoy tienen tantos estímulos y tanta información que es casi imposible predecir cómo van a salir y qué es bueno o malo para ellos. Él recuerda de cuándo se enteró por primera vez que habían existido los dinosaurios y de su sentimiento de incredulidad. Mis hijos ya crecen sabiendo que una vez existieron. Incluso han visto recreaciones (Cosmocaixa, sin ir más lejos, que fue lo que más impresionó al ratón esta Semana Santa).
Yo he llegado a la conclusión de que tenemos la batalla perdida de antemano. Saldrán como quieran salir. En fin.
Por lo demás, las vacaciones han consistido en una visita familiar al norte (¡lástima de mi procesión del sur!). Y nada más excitante que la visita al Museo que he mencionado. Bueno, sí, una comida en el puerto del pueblo donde hacen la serie del Dr. Mateo. Pero la verdad es que me da hasta vergüenza decirlo, de lo mala que es la serie con los actores hablando como creen que lo hacen allí. Juro que no fui por mi propia iniciativa, me llevaron. Y a Pablo le enfadó porque no le dejaron subir a un barco que estaba ¡en un aparcamiento!....
PD: Y noticia: un equipo internacional de investigadores ha presentado un minizoo fósil con decenas de hormigas, avispas, arañas y miles de hongos que vivieron hace unos 95 millones de años. Cada criatura ha quedado inmovilizada en fragmentos de resina fósil que se han encontrado en un valle a unos 150 kilómetros al norte de Addis Abeba (Etiopía) ... ya sabíamos que Etiopía es el ombligo del mundo, je, je.
PD: Pablo volvió al teatro ayer para ver por segunda vez "Peter Pan". Esta vez junto a su padre. ¡Y volvió a negarse a salir! El pobre Mr. Smee debe de tener una frustración ...
Buenas Blanca!!
ResponderSuprimirAcabo de ver tu email con las dudas de fotografía. Si quieres mándame tu email a josearte2001@gmail.com y te contesto más profundamente.
Saludos, un abrazo
http://www.fotografiajosemariadiaz.com/2009/05/n-91-others.html
jajajaja... Blanca me imagino a la pequeñaja cambiandose el pañal, no sé que hará con 5!!jaja
ResponderSuprimirY sobre el código lyoko, la liga de los fantásticos, ben 10 y esos super-mega GORMITIS... no hay quién luche!!!. Yo he llegado al acuerdo..
un gormiti, una dora la exploradora.
un código lyoko, un rayo McQueen...
en fín, no sé como hacerlo!
besos desde Sevilla, Alicia, JM y Abenezer Nicolás
De verdad, si un guionista os cogiera por delante, saldría la mejor serie de humor!!! :-)
ResponderSuprimirUn abrazo,
Mariajo