El verano terminó para mis niños con un visita familiar y un paseo por la Feria del pueblo.
Porque sí, nosotros somos de esos que "tenemos pueblo". Aunque, si soy sincera, no es algo que me entusiasme demasiado. Cuando llegan las vacaciones, tenemos que tomar una decisión y ésta no suele gustar a todo el mundo. ¿Qué hacemos? ¿nos vamos al norte? ¿nos vamos al sur? ¿hacemos ambos viajes, agotando el tiempo de descanso y les metemos a los peques un palizón en el coche? ¿nos quedamos en casa y nos volvemos locos para hacer actividades fuera, a fin de que los dos leoncitos enjaulados no nos destrocen nuestros pocos muebles? Es complicado. ¡Con razón no esperamos las vacaciones con especial cariño! De hecho, ya hemos comenzado la ronda de las negociaciones para las Navidades .... y si todo sale bien, esta vez nos quedaremos en casita y serán los demás quienes nos visiten. ¡A ver si es verdad!

Con todo, esta vez no pudimos resistirnos y nos metimos en el coche. Nosotros 4 ....... y la mar de cosas.
Una vez me preguntó uno de mis hermanos por qué no íbamos en tren, que iríamos más descansados. La verdad es que casi me atraganto al imaginar la escena. ¡Di que sí! Los papis, dos niños de la mano, dos maletas más o menos hasta la cintura, la cuna de viaje, el colchón de viaje, la mochila con las cosas de comer, los pañales, y, hasta hace pocos meses, el cochecito. Sin contar el equipaje extra de verano con un mínimo de un macuto con bañadores, toallas y demás juguetería acuática. Es decir, tendríamos que decidir entre coger a los niños de la mano (y evitar que se meta debajo de las ruedas del tren) o coger las cosas (y evitar que "desaparezcan"). ¡Bendito coche! Prometo ser más considerada con el medio ambiente y la contaminación por carretera, el día en que cada niño pueda llevar sus cosas ¡y en una sola maleta! Y por supuesto, el día en que se reduzca el tráfico de camiones por nuestras sufridas y congestionadas carreteras. Eso, siempre que el transporte público funcione de verdad, claro.
La principal razón por la que no pudimos decir "no" a este viaje es que mi madre me tentó con un vestido de gitana (así lo he llamado siempre y así seguiré llamándolo). Uno que le estaba a Ana como un guante.

Y encima, iba a estar su primita pequeña con la que Pablo y Ana tienen más vínculo familiar cada día. Algo impresionante si tengo en cuenta las pocas veces que se han visto. A veces creo que nuestras mentes transmiten alguna clase de mensaje que les permite diferenciar a la familia de otras personas. Cualquier madre o padre adoptivo (normal, que de todo hay en esta vida de Dios), debe haberse sorprendido de esta circunstancia. Con independencia de lo mucho o poco que haya costado constituir un vínculo fuerte con sus niños, ellos saben desde el principio que somos especiales.
Lo mismo pasa con los abuelos, con los tíos o con los primos. Mis hijos no necesitaron muchas horas para saber quién era su primita e intuir lo que eso significaba. Y por lo que me dice mi cuñada, también le pasó lo mismo a mi ahijada. Es impresionante.
Ya digo que la dificultad de conquistar a nuestros hijos no tiene nada que ver. Mi hija Ana ha sido consciente de una cosa desde el primer día en que me vió: yo sería distinta de otras personas que conocía. Y desde ese mismo día se propuso resistirse y retarme. Se empeñó en que yo me ganara mi derecho a ser su madre. A fin y al cabo, había pasado el primer año y medio de su vida sola, sin ninguna referencia maternal y sin apenas ningún límite emocional, salvo los derivados de una organización funcional en el orfanato (y caótica en la casa de transición, todo hay que decirlo). Así que, ¿quién me creía yo que era para atreverme a moldearla emocionalmente? ¡¿su madre?! Bueno, he tenido que conquistar el fuerte a base de fuertes batallas. He perdido muchas de ellas, pero, como tuve claro desde el principio que se trataba de un tira y afloja a largo plazo, he ganado la guerra. Y mira que la muy puñetera me ha retado una y otra vez.
Lo curioso es que la cosa empezó a mejorar gracias a cuatro circunstancias. Una, el tiempo. Dos, el espacio. Tres, las relaciones sociales. Y cuatro, la genética. La primera y la segunda son de sentido común: hay que dar tiempo al tiempo, y sobre todo, "abandonar" un poco la insistencia sobre los hijos adoptados. Cuando se resisten, hay que echarse para atrás y, sin hacer mutis por el foro, reconocer que tienen derecho a su espacio y a ser ellos quienes nos llamen cuando se sientan preparados. Ya nos darán besos cuando ellos quieran (casi dos años después, la misma criatura que me empujaba con los besos, me los reclama ahora de forma insistente ... siempre que ella tome la iniciativa .... en fin ..... el otro día me decía su profesora que no le podía dar besos .... menos mal ...... ¡si lleva tres semanas de clase!). La tercera circunstancia he podido comprobarla con otras familias. El cambio fundamental en su comportamiento se produjo después de volver un fin de semana tras convivir con otras familias con niños. Al volver, todos se mueren de ganas por reproducir los patrones que han visto en otros niños con sus padres.
La cuarta circunstancia es más peculiar. Me di cuenta poco a poco de una cosa. Yo ya conocía ese carácter. Es un intermedio entre el de mi madre, mi hermano mayor y mi tío Fernando. O sea, muy suyo (no digo más, porque si no, me linchan). Así que empecé a tratarla como lo haría con ellos si fuesen pequeñitos. ¡¡¡Y funcionó!!! No sé por qué medios sorprendentes, estas cuatro personas comparten algunos genes correspondientes al carácter. O algo parecido.
Y acabo. ¿a que están guapos mis niños?
Besos. Blanca
Guaposssss?!?!?!? No bonita, no... Están preciosos!!!!!!
ResponderSuprimirUn abrazo.
Hola, guapos??, no perdona.....estan GUAPISISISISISMOSSS!!!que trage de gitana esta para comersela, me encanta, el niño super mayor, muchos besos.
ResponderSuprimirMuy guapos!
ResponderSuprimirNo, Blanca, no están guapos... SON guapos!!!! :-)
ResponderSuprimirMuy didáctica tu entrada, como siempre! Muchas gracias!
ah, y muchas gracias por tu entrada en el blog, que ayudó mucho!! :-)
Un abrazo,
Mariajo
Estan para comerselos, yo les veo futuro en las pasarelas, mira que el peque es fotogénico,bueno besitos a los 4.
ResponderSuprimirQue muñeca!!!!
ResponderSuprimir